Segunda semana en Letonia

Segunda semana y, gracias a la cercanía del tren, podemos seguir disfrutando en nuestros ratos libres de esta enorme ciudad llena de historias, de comida por probar y de gente maravillosa por conocer.

Uno de los mejores planes es pasear bordeando el río, disfrutando de su camino verde y encontrándonos con sitios tan bonitos como la ópera, el monumento a la libertad, fuentes y esculturas que cuentan historias diferentes cada una. Parando para cenar un perrito caliente en un banco y terminar el día viendo de nuevo el atardecer en la playa, justo detrás de nuestra residencia.

Hemos conocido a mucha gente paseando por esta ciudad, y unos chicos en concreto nos recomendaron un bar de hamburguesas, sin saber que tenía el premio a la mejor hamburguesa de Letonia. Al pedirla, la camarera saca de la barra una cámara instantánea para dejar tu huella en algún rincón de la pared. Como se puede ver en la foto destacada, mientras cenas puedes ver las caras de personas de todo el mundo que en algún momento han pasado por este mismo bar y han dejado lo mismo: una foto, una fecha y una ciudad escrita.

También hemos tenido la oportunidad de probar nuestro plato letón favorito hasta el momento: pan de cerveza.
Un pan de color negro, cortado en tiras, con ajo y parmesano rallado. Aunque los horarios de comida se nos descuadran un poquito entre semana, gracias a las trabajadoras de nuestro centro de prácticas por prepararnos este plato.


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