La llegada a Malta fue una experiencia bastante positiva desde el principio. Primero tuve que desplazarme hasta Madrid para coger el avión. A la mañana siguiente cogimos el avión rumbo a Malta y el viaje fue cómodo y sin complicaciones. Al llegar, todo fue bastante sencillo y bien organizado, lo que hizo que la adaptación inicial fuese más fácil de lo que esperaba.
La presentación en la empresa también fue una buena primera toma de contacto. Fue algo sencilla pero útil, ya que me permitió conocer tanto a los trabajadores de la empresa como a otros estudiantes que ya estaban allí realizando sus prácticas. Esto ayudó a romper el hielo y a sentirme más integrada desde el primer momento.


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